Dado que nadie está excluido de invocar a Dios, la puerta de la salvación está abierta a todos. No hay nada que nos impida entrar por ella, sino sólo nuestra propia incredulidad.
¿Qué es lo que crees que te hace falta para disfrutar esta temporada navideña? ¿En qué necesitamos meditar esta Navidad para glorificar a Dios? ¿Cuál es el consuelo que tenemos al conocer a Cristo?