Dado que nadie está excluido de invocar a Dios, la puerta de la salvación está abierta a todos. No hay nada que nos impida entrar por ella, sino sólo nuestra propia incredulidad.
¿Cuán eficaz es el sacrificio de Cristo? ¿A qué nos está animando el autor de Hebreos al recordar el sacrificio de Cristo? ¿En qué te estas refugiando?