Dado que nadie está excluido de invocar a Dios, la puerta de la salvación está abierta a todos. No hay nada que nos impida entrar por ella, sino sólo nuestra propia incredulidad.
Tenemos la tendencia de siempre quedarnos en lo superficial pero Dios está más interesado en ir a lo profundo de nuestros corazones. ¿Estás examinando tu vida de la manera de Dios o de tu manera?