Dado que nadie está excluido de invocar a Dios, la puerta de la salvación está abierta a todos. No hay nada que nos impida entrar por ella, sino sólo nuestra propia incredulidad.
Jesús vino al mundo cumpliendo una de las muchas profesías que hablaban de Él. Él es Dios con nosotros, pero ¿Qué significa esto? Cristo vino al mundo para pagar nuestra deuda por nuestros pecados y así darle la Gloria a Dios y ser glorificado por siempre.