Dado que nadie está excluido de invocar a Dios, la puerta de la salvación está abierta a todos. No hay nada que nos impida entrar por ella, sino sólo nuestra propia incredulidad.
¿Cómo podemos confiar que Dios cumple sus promesas? ¿Cómo el nacimiento de Jesús nos muestra la fidelidad de Dios en cumplir sus promesas? ¿A qué nos tiene que llevar el hecho que Dios sea fiel en cumplir sus promesas?