Dado que nadie está excluido de invocar a Dios, la puerta de la salvación está abierta a todos. No hay nada que nos impida entrar por ella, sino sólo nuestra propia incredulidad.
¿Sigues lo que la cultura dice o lo que la Palabra de Dios dice? ¿Cómo puedes saberlo? ¿En dónde pondemos encontrar un fundamento en medio de la escasez o abundancia?