Dado que nadie está excluido de invocar a Dios, la puerta de la salvación está abierta a todos. No hay nada que nos impida entrar por ella, sino sólo nuestra propia incredulidad.
¿En qué áreas de nuestra vida deberíamos considerar a Cristo? ¿Qué le profesas a tu propia alma, a los tuyos o a tu Iglesia? ¿Cómo se compara Cristo con Moisés?