Dado que nadie está excluido de invocar a Dios, la puerta de la salvación está abierta a todos. No hay nada que nos impida entrar por ella, sino sólo nuestra propia incredulidad.
Alguna vez te haz preguntado porque un solo pecado de Adán fue suficiente para condenarlo? Esa puede ser tu condición actualmente, Averigua un poco más en el siguiente artículo: